AMIGOS… ¿O ENEMIGOS? Amistades tóxicas o saludables

“¿Quieres ser mi amigo?”.

Así inicia una de las aventuras más grandes de nuestra vida: la amistad.

Las relaciones con nuestros amigos son algo que marca nuestra existencia.

 

Desde que vamos al jardín de niños, hasta que somos adultos, los amigos juegan una parte fundamental para determinar la persona en la que nos convertiremos. Como seres humanos naturalmente tenemos un deseo de pertenecer a un grupo. Nos sentimos atraídos hacia otras personas, deseamos estar cerca, conectar con alguien más.

Pero ¿qué pasa cuando elegimos a las amistades “incorrectas”?

Antes de ver con qué tipo de personas nos relacionamos, hay que darnos cuenta de que las amistades y las relaciones de pareja no llegan por sí solas: LAS ELEGIMOS. Las causamos.

Es decir, pareciera como si tener amigos o pareja fuera cosa de suerte, cuando en realidad está en nuestras manos.

La manera como actuamos día con día, va a atraer, o a alejar, a personas de cierto tipo a nuestro alrededor.

Veamos. Un ejemplo clásico de esto sucede en la preparatoria. Imagina que es tu primer día de clases, y decidiste vestir con una camiseta de una banda de rock famosa, porque te gusta mucho la música rock. Entrando al salón de clases ves una persona que viste la misma camiseta, o una parecida, o bien que está escuchando rock en su celular, inmediatamente se sentirán atraídos el uno al otro y lo más probable es que comiencen a hablar y se conviertan en amigos en algún punto.

Este ejemplo parece muy sencillo, pero ¿qué pasa cuando son nuestros pensamientos, en lugar de nuestra ropa, lo que va a atraer o alejar a las personas a nuestro alrededor?

Todos hemos escuchado que existen “personas tóxicas”, personas que siempre se quejan, que siempre están enojadas, que generalmente tienen una energía negativa. Pero no nos damos cuenta de que, si una persona “tóxica” está en nuestros círculos más cercanos, es probable que nosotros la atrajéramos con nuestros pensamientos, palabras o actitudes.

En palabras más simples, vale la pena preguntarte: ¿qué estoy haciendo, hablando, o pensando yo para atraer a estas personas a mí vida?

Tus relaciones de noviazgo, tus amistades, son un claro reflejo de la persona que tú eres y de las decisiones que tomas día con día. Ya lo dice el dicho “dime con quién te juntas, y te diré quién eres”.   

Y todo esto… ¿para qué es importante saberlo?

Es importante para reflexionar cuando algo no está funcionando en nuestra vida. Tal vez no estamos alcanzando las metas que nos hemos propuesto: no logramos perder peso, no logramos dejar un vicio, no logramos disciplinarnos, aumentar nuestros ingresos, tener un buen desempeño en la escuela o el trabajo, no logramos una buena relación con nuestra familia, o simplemente no logramos sentirnos felices y tranquilos…y es entonces cuando hay que revisar nuestro ambiente; es posible que las amistades que has elegido, te estén frenando para avanzar en tu camino personal.

El ambiente diario en el que nos movemos tiene mucho poder en nosotros.

Para identificar si tus amistades están aportando cosas positivas a tu vida, puedes hacerte algunas preguntas básicas:

·       Normalmente después de ver a esa persona, ¿me siento mejor o peor?

·       ¿Puedo expresarme libremente con él o ella, y decir lo que pienso sin sentirme avergonzado?

·       ¿Siento que al estar con esa persona aumenta mi energía, o disminuye?

·       ¿El estilo de vida que lleva esa persona, es parecido al que yo quiero tener?

Después de responder estas preguntas, es posible que te hayas dado cuenta de que algunas relaciones en tu vida no están siendo positivas para ti.

 

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Pero entonces… ¿esto significa que debo deshacerme de mis amigos? No. Todas las personas son valiosas e importantes, y algunos eligen hábitos, o estilos de vida que pueden estarte afectando al estar cerca de ellos. Es tu decisión si quieres seguir relacionándote con ellos o perder el contacto, y la respuesta correcta la tienes tú.

Lo único que debes hacer es tomar consciencia. El tomar consciencia de lo que quieres y lo que no quieres en tu vida, puede ser la diferencia y comenzar a influir positivamente sobre tus amigos, puedes externar firmemente tus opiniones, y actuar de la manera que a ti te funcione, sin importar lo que otras personas puedan decir. Esto te dará sentimiento de libertad y paz: estás siendo auténtico.

Es muy normal que cuando comenzamos a decir lo que pensamos y sentimos realmente, algunos de nuestros amigos, o nuestra pareja, se sentirán extraños e incluso ofendidos. Por ejemplo, si normalmente a tu grupo de amigos le gusta aislarse, no quieren conocer personas nuevas, siempre quieren estar alejados de los demás, y de pronto tú comienzas a asistir a nuevos lugares y conocer gente nueva, puede ser que escuches reclamos como “Has cambiado” o “No eres igual que antes”.

No debes preocuparte.

Puede tomarles un tiempo acostumbrarse, pero no debes olvidar que un verdadero amigo te aceptará como eres, aun cuando no esté de acuerdo con algunas de tus ideas. La amistad es la forma de amar con mayor libertad, un amigo respeta nuestros espacios, no nos presiona.

Seguro alguna vez has escuchado “la única terapia que necesito, es hablar con mi mejor amigo/a” y es verdad. Cuando nos rodeamos de amigos positivos, reímos, disfrutamos y pasamos un buen momento, nuestro cerebro libera sustancias que producen felicidad.

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Tener un grupo con el cual compartir libremente nuestras ideas y nuestro tiempo, nos hace personas más sanas y felices, ese tiempo valioso con amigos le da “un respiro” a nuestro cerebro. Es por eso, la importancia de darnos cuenta si ese “respiro” es de aire fresco o si se ha contaminado, y así elegir conscientemente a las personas que dejamos entrar en nuestra vida.

Psic. Ana Victoria Ochoa Comte

February 27th, 2018